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Menos fanfarria, menos ruido, menos favoritismo. Los Rockies de Colorado están convencidos de que sus mejores temporadas ocurren cuando pasan inadvertidos y tal es el panorama para 2012, uno muy distinto al del año previo.
"Cualquiera sea el motivo, los Rockies de Colorado nunca responden a las grandes expectativas", dijo el veterano primera base Todd Helton. "Somos un desastre cuando somos el equipo a vencer. Creo que ahora estamos en una mejor situación. No se espera mucho de nosotros. No se habla tanto de nosotros".
Pieza intocable desde 1995, la voz de Helton es una de absoluta autoridad cuando se refiere a la historia de la franquicia.
Las mejores campañas de los Rockies se suscitaron saliendo de la nada, como la de 2007 en la que disputaron su única Serie Mundial.
Justamente hace un año, Colorado era señalado como el equipo número uno dentro del Oeste de la Liga Nacional tras un receso de invierno en el que comprometieron casi 300 millones de dólares en fichajes.
Ese dinero fue destinado para atar a largo plazo a Carlos González y Troy Tulowitzki, sus dos jóvenes astros.
Todo pintaba muy lindo. Marcaron el paso en la división durante 38 días hasta que la estantería se les vino encima. Tiraron la toalla cuando decidieron transferir a su as Ubaldo Jiménez a los Indios de Cleveland.
En la que tal vez fue la campaña más deprimente de su existencia de casi dos décadas, los Rockies bajaron el telón con un magro récord de 73-89.
En este momento casi nadie se atreve señalar a los Rockies con opciones de ganar su división, con los Diamondbacks de Arizona y los Gigantes de San Francisco como los predilectos.
"Así es mejor. Tener menos expectativas nos conviene más", dijo Helton.






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