jueves, 1 de marzo de 2012

Orioles tratan de poner fin a larga sequía de Derrotas y 0 visitas al playoff

AP.
Ser el arquitecto de un club de las Grandes Ligas debe ser un puesto muy codiciado.
¿Con los Orioles de Baltimore? No tanto. Cuando el dueño Peter Angelos abrió la plaza con el título de vicepresidente ejecutivo de operaciones, se encontró con abundante desinterés y varios desplantes.
Parecía que nadie quería saber del puesto de gerente: tres candidatos declinaron tras ser entrevistados y otros tres ni se inmutaron al ser cortejados.
Se entiende. Después de todo, los Orioles llevan 14 campañas consecutivas con récord negativo y seis en fila con al menos 90 reveses.
También intimida el tener que lidiar con Angelos, un dueño con reputación de meter mucho las narices en los movimientos de personal. Y qué decir de la recia personalidad del manager Buck Showalter.
Tras muchas vueltas, al final se encontró a alguien. Ese fue Dan Duquette, alguien que desde 2002 había estado sin trabajar en la rama ejecutiva de una franquicia, cuando fue gerente de los Medias Rojas de Boston.
Showalter inicia su segunda temporada completa como piloto y su reto es encontrar la fórmula para sacar del pozo a un club condenado a fajarse en la ultra competitiva división Este de la Liga Americana, siempre bajo el yugo de Boston, los Yanquis de Nueva York y en años recientes los Rays de Tampa Bay.
Para comenzar, los Orioles cuentan con más presupuesto que los otros dos oponentes, Toronto y Tampa Bay.
Cuando asumió el puesto en la parte final de la campaña de 2010, Showalter logró que los Orioles terminasen con foja de 34-23, así que hubo cierto fervor para revertir la espiral negativa en 2011.
Pero volvieron a ser los mismos de siempre.
La rotación fue un desastre. El experimento con Vladimir Guerrero como bateador designado no funcionó. Brian Roberts apenas vio acción en 39 juegos al seguir sufriendo de los efectos de una conmoción cerebral.
Baltimore salvó el honor al asumir el papel de villano en septiembre, con marca de 15-13, encargándose de vencer a Boston en el último día de la temporada regular para hundir el empujón definitivo en el desplome de los Medias Rojas.
Ahora Showalter prefiere mantener un perfil discreto.
"Este año, no quiero generar muchas expectativas, pero me gusta la actitud que tenemos. Es algo que quedó de la forma como cerramos el pasado septiembre", dijo Showalter. "Pero lo más importante es que se puede palpar que tenemos una actitud para competir".

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