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Los flamantes Miami Heat de LeBron y Wade encadenaban 17 partidos ganados en casa por una ventaja media de 10,4 puntos. Hasta que el viernes, Memphis (quinto del Oeste con 31-23) silenció el esnob American Airline Arena con una exhibición: 82-97, ventajas de hasta 21 puntos y siete jugadores con 10 puntos. Todo sin Tony Allen, su escolta titular y especialista defensivo. Cuatro días antes, Memphis había derrotado a los Thunder, otro gran candidato al título, en Oklahoma (88-94). Entonces sólo seis grizzlies anotaron en dobles figuras y el ausente fue Conley, su infravalorado base titular. Estas tremendas victorias han devuelto a los de Marc Gasol el papel de grandes tapados para el anillo.
En los playoffs de 2011, sin Rudy Gay, impresionaron al eliminar a los Spurs y caer con Oklahoma en siete épicos partidos, liderados por el dúo Marc-Randolph. En verano se especuló con el traspaso de Gay, gran talento con tendencia a ir por libre, pero el discreto Lionel Hollins logró, otra vez, convertir un carácter complicado en un dedicado jugador de equipo: Randolph, Mayo, Allen, Arenas... El trabajo de Hollins es tremendo.
Pero otra lesión amenazó con hacer descarrilar a Memphis. En el cuarto partido, Randolph se lesionó la rodilla. De nuevo, Memphis respondió. Hollins dio galones a Marc que se exhibió rumbo al All Star, liderando a un grupo tan hecho que hasta Arenas parece cuerdo. Randolph volvió tras 37 partidos y aún sale desde el banquillo para no arriesgar. Da igual: todo vuelve a funcionar en el equipo al que nadie quiere encontrarse en playoffs. Memphis asusta y Mucho.






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