| (EP) |
El lockout duró cinco meses y obligó a la NBA a reducir la temporada, pero franquicias y jugadores querían disputar el máximo número de partidos posibles para minimizar sus pérdidas en taquillas y sueldos. El resultado fue una liga de 66 partidos en 124 días en lugar de los habituales 82 en 180, una barbaridad que está pasando factura. Cuando los 30 equipos han alcanzado ya los 60 encuentros, sólo 49 jugadores han podido disputarlos todos (1,6 por plantilla); 64 han sufrido lesiones que les han obligado a perderse más del 25% de los partidos (15) y en este momento hay 78 de baja por lesiones de distinta gravedad. Una masacre.
La propia NBA realizó un estudio tras los dos primeros meses de temporada y vio que las lesiones habían aumentado en un 63% respecto a la 2010-11. Era de esperar: partidos muy seguidos y de mayor trascendencia al jugarse una temporada regular más corta; por lo tanto, más intensidad, menos descanso para recuperarse de problemas leves y más prisa por regresar a las canchas sin estar plenamente recuperado... Por si faltaba algo, ayer mismo, Los Angeles Times publicaba un reportaje sobre los problemas de sueño de los jugadores con tantos viajes: duermen 5 o 6 horas la mayoría de las noches.
Así, el anillo está más que nunca en manos de la salud. Ahora son baja varios all star que deben ser fundamentales en los playoffs: Derrick Rose, Kobe Bryant, Dwight Howard, Ray Allen y Amare Stoudemire. Y otras estrellas como Kevin Love, LaMarcus Aldridge, Andrea Bargnani, Al Horford, Stephen Curry, Andrew Bogut, Brook Lopez y Kyrie Irving se perderán lo que queda de liga.






0 comentarios:
Publicar un comentario