| (EP) |
Los números de Jorge Lorenzo en este arranque de temporada son de auténtico campeón. Su victoria de ayer, en Montmeló, fue la tercera de la temporada y cuando no ha vencido ha sido segundo, con lo que sólo ha dejado escapar diez puntos de los 125 que ha habido en juego. Es una barbaridad y, echando la vista atrás, esos resultados son clavados a los de su primer título de MotoGP, en 2010, pero más importante aún es la forma de conseguirlos. El mallorquín está más fuerte que nunca y su última actuación es la mejor prueba de ello.
El tricampeón es tan rápido como siempre, pero además está en un momento de madurez que no se le había visto antes. La prueba de Cataluña se le presentaba como un dilema, al poderle surgir la lógica duda de correr con el corazón o la cabeza. Se presuponía que quien debía plantearle ese debate interno iba a ser Casey Stoner, pero el australiano tuvo su peor día del año y también de las últimas veinte carreras. Tal es así que diecinueve grandes premios después se quedó fuera del podio, al acabar por detrás del citado Lorenzo, Pedrosa y Dovizioso.
Aunque el catalán estaba un peldaño por encima del italiano en el podio, era Andrea y no Dani el que tenía más motivos para la satisfacción. Para el de la Yamaha satélite del Tech 3 el resultado tenía el sabor de una victoria, y es así porque este año los cajones están más caros que nunca. De los quince que ha habido en juego, sólo el suyo y el de Rossi en Le Mans han llevado una firma distinta a la de Lorenzo, Pedrosa o Stoner. El australiano llegó hasta su rueda para acosarle en las últimas vueltas, pero problemas de chattering le impidieron pilotar como suele hacerlo. Hay quien piensa que empieza a no ser el mismo tras el anuncio de su retirada...
Volviendo a Pedrosa, su motivo para estar decepcionado, como él mismo reconoció, no era tanto por el resultado como por comprobar que esta versión de Lorenzo parece invencible. El del Repsol Honda hizo una salida meteórica, desde la quinta a la primera plaza, y amagó con la escapada cuando por detrás se entretenían en diversas escaramuzas. Una de ellas llevó a Spies al suelo, que se fue largo tras el intento frustrado de superar a Dani. Una pena para el texano, porque la precipitación le impidió pelear por algo grande, visto el poderío que luego mostró para remontar hasta la décima plaza. Lorenzo ofreció un saber estar a prueba de bombas. Primero estudió la carrera mejor que nadie. Luego, se pegó a Pedrosa, sin tener reparos en sacrificar una trazada para evitar el impacto con su compañero de viaje. Eso supuso perder un segundo que recuperó fácil. Después aprovechó un error del rival para dejarle clavado a seis vueltas del final. Cómo y cuándo quiso.
Hubo un detalle que pareció determinante, por escoger Lorenzo el neumático blando detrás y Pedrosa el duro, pero ninguno de los dos vio en ello la clave, porque entienden que era el ideal para cada moto. Sea como fuere, el caso es que el oficial de Yamaha ya cuenta con veinte puntos de ventaja en la general sobre Stoner y treinta sobre Pedrosa, lo que es mucho para un piloto tan poco dado a los fallos. Y a eso hay que sumar que los oficiales de Honda tendrán que usar a partir de Silverstone el compuesto 33 delantero del que echan pestes... Todo se le pone de cara al 99.






0 comentarios:
Publicar un comentario