Justo una semana después de anunciar su retirada, Sebastien Loeb consiguió el que será su último título, nada menos que el noveno. Y lo culminó ante su afición, en su Haguenau natal, donde se disputó el apoteósico tramo final del Rally de Francia, en el que logró su victoria número 75. Un colofón que ni el mejor de los guionistas podría haber diseñado para el piloto automovilista más laureado de la historia.
Ni la lluvia pudo impedir la fiesta de Loeb con los suyos. Complicó la etapa final, pero no frenó al galo, que se imponía por delante de Jari-Matti Latvala y Mikko Hirvonen. Citroën también lograba su octavo título mundial de marcas en su país de origen y cierra un ciclo, aunque seguirán el año próximo con el finlandés y puede que Dani Sordo...
Aún no está definido, pero el español suena en todas las quinielas. Si el pasado año a punto estuvo de lograr el triunfo en esta cita, esta vez su Mini no ha sido tan competitivo y tuvo que abandonar por una rotura de la dirección asistida cuando peleaba por la cuarta plaza. Mala suerte para el cántabro.






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